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EL BEISBOL CUBANO / CUBAN BASEBALL

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ELENO AGAPITO MAYOR VALENZUELA

Esa gloria del béisbol cubano que responde al nombre de Agapito Mayor, nació en Sagua La Grande, Las Villas, en la provincia de Santa Clara, el 18 de agosto de 1915 y en su época de esplendor media 5' 10" de estatura y pesaba 185 libras. Estudió en la escuela publica Ricardo de la Torre, donde fue compañero de aula del posteriormente famoso pianista Juan Bruno Tarraza. 

Agapito estudió en el Colegio de los Hermanos Maristas y cuando tenia 12 años, comenzó a jugar pelota en un terreno de su barrio que se conocía por la Loma de Carrillo, que estaba situado al final de la calle Maria Escobar y Narciso López en Caibarién. Se inició defendiendo la primera base y no como lanzador. En una ocasión donde habían desfilado todos los serpentineros por el montículo y ninguno lograba detener a los bateadores contrarios, el Hermano Director le pidió que lanzara. Con el coraje que siempre fue su patrón, comenzó a tirar "pedradas" para el plato y a ponchar bateadores. Desde ese día se convirtió en la estrella del club. 

Siendo aun un adolescente su primera experiencia contra un equipo de clasificación amateur, fue contra las "Estrellas de Miguel", en un encuentro celebrado en el terreno de Colón. El conjunto lo integraban los peloteros más destacados de la "Villa Blanca", como Ramón Roger, Francisco Moreno, Mario Veitia, Bruno Lauzerique, Luciano Mesa, Julián Morales, Gabriel del Rió y otros. Esa novena estaba equipada desde la cabeza a los pies, con el peculio personal de Miguel Yribamegaray, el dueño del camión de reparto de hielo, quien compró los trajes, zapatos y guantes, mientras que la de Agapito la constituía una guerrilla donde sus miembros estaban descalzos o utilizando alpargatas. A pesar de las circunstancias y de los guantecitos de lana o de chivo, ganó el equipo de Agapito. 

En 1993 antes de la caída del general Gerardo Machado, se fue a La Habana, donde pasó apuros económicos hasta que Gilberto "El Chino" Valdivia, lo llevó nuevamente para el terruño a jugar en una serie. En 1934 se reportó al Central Algodones en Camaguey, pasando al Deportivo Cárdenas en 1935, donde resultó campeón de los lanzadores en una serie contra el Central Hershey, quienes le pidieron actuar con ellos en la Unión Atlética Amateur de Cuba. Sin embargo, en el camino de las aspiraciones del Hershey, se interpuso Ñico Pérez, presidente del Club Fortuna, que lo conquistó para que vistiera la franela de su equipo. Con ellos visitó México por primera vez en 1936, donde triunfó en cuatro oportunidades en una semana, contra equipos profesionales como Veracruz, Aguila y Agrario. 

En 1938 asistió a los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Panamá, donde ganó 5 encuentros sin perder ninguno, actuando para la Selección Amateur Cubana. En 1938 y 1939 formó parte del Regimiento 6, en el Campeonato de Verano de las Fuerzas Armadas. 

En 1938-39 ingresó en los profesionales, haciéndolo con el Almendares, con quienes jugó durante toda su carrera hasta 1953, con la excepción de 1947-48, cuando participó con los Alacranes en el Campeonato de la Federación en La Tropical. En esos 14 años, intervino en 309 desafíos, de los cuales 54 fueron completos, con marca de 68 ganados y 64 perdidos. Fue el monarca de los lanzadores en 1941- 42, donde actuó en 15 encuentros con record de 6-2, logrando .750 de promedio y 1.55 carreras limpias permitidas. Este liderazgo lo compartió con Max Macon del Cienfuegos, quien igualmente finalizó con 6-2. Posteriormente fue coach de los equipos campeones del Almendares de 1953-54 y 1954-55, compartiendo esa labor con Sungo Carreras y Sergio "Acho" Varona, bajo la dirección de Bobby Bragan. 
El 31 de marzo de 1940, se cubrió de gloria al dejar en 4 hits a los Cardenales de San Luis de la Liga Nacional, a quienes derrotó 4-2 en Cuba, actuando con una selección cubana que incluyo peloteros de talla como Pedro Pagés, Alejandro Crespo, Fermín Guerra y el Pollo Rodríguez. El lanzador perdedor lo fue el estelar Morton Cooper. Los Pájaros Rojos dirigidos por Ray Blades, presentaron una alineación que metía miedo, contando entre otros con Pepper Martin, Enos Slaughter, Joe Medwick, Johnny Hopp y Johnny Mize.

Dos años después, el 7 de marzo de 1942, venció nuevamente a un conjunto de la liga Nacional en las Grandes Ligas. En esa ocasión a los Dodgers de Brooklyn comandados por Leo Durocher, a los que superó 4-2, con la ayuda de un fildeo increíble de Alejandro Crespo sobre un batazo de Pee Wee Reese. A Mayor los Dodgers le conectaron 9 imparables, incluyendo dos de Peter Reiser y Joe Medwick, a quien se había enfrentado con anterioridad en 1940 cuando vestía el uniforme de los Cardenales. Además de los mencionados, los Dodgers presentaron en su orden al bate a Arky Vaughn, Johnny Rizzo, Billy Herman, Dolph Camilli, Mickey Owen y Augie Galan. El encuentro lo perdió el zurdo Albosta. Agapito contó con la colaboración de 10 imparables disparados por sus compañeros entre los que se contaron dos de Antonio "El Pollo" Rodríguez, Silvio García y Regino Otero.

En 1949 participó en la primera Serie del Caribe donde obtuvo tres triunfos sin derrotas, defendiendo los colores del Almendares y Cuba. Por su actuación se tituló campeón de los lanzadores y Jugador Mas Valioso del torneo. Inició un solo partido, el 24 de febrero de 1949 frente al Mayagüez de Puerto Rico, ganando por el amplio margen de 11-4. Sus otras dos conquistas fueron en plan de relevista, el 21 de febrero también contra el Mayagüez y el 25 de febrero frente al Spur Cola de Panamá. En total trabajó en 10 2/3 episodios, permitió 11 hits, 4 carreras limpias, 9 ponches y 2 bases por bolas.

De los años 1940 al 42 jugó en los Estados Unidos para el Greenville, Springfield, Sherman (19-4) y Gainsnesville. En 1941 tenia que reportar a los Senadores de Washington en la Liga Americana, pero se dejó tentar por las ofertas de los hermanos Pasquel (Jorge, Bernardo, Gerardo, Mario) y se fue a jugar a México, con el Puebla vistiendo posteriormente los uniformes de México, Veracruz, Tampico y Nuevo Laredo hasta 1949, regresando con las Aguilas en 1954. Con el Nuevo Laredo gano 23 partidos en 1945 y 20 en 1946.

Al finalizar la justa de 1946, fue seleccionado por segundo año consecutivo como el "Lanzador Mas Valioso" de la liga Mexicana y no era para menos, después de lograr 43 victorias en dos años. En 1946 compartió el galardón de pitcher mas ganador del campeonato con Sal "El Barbero" Maglie. Agapito fue declarado el "Mas Util" en 1946, Maglie, Jorge Comellas, Max Lanier y Booker McDaniels le siguieron en la votación. Mayor terminó su actuación de ocho campanas en la tierra azteca, con marca de 98-76.

Su mayor hazaña se produjo cuando lanzando para los Pericos de Puebla, casi logro un desafío sin indiscutibles contra los Alijadores. Para su poca fortuna, un bateador flojo como el Loco Carrillo, le pegó un sencillo en la novena entrada. 

En julio de 1946 cuando Sam Breadon, propietario de los Cardenales de San Luis, visitó el Parque Delta para ver en acción a Fred Martin, quien era uno de los lanzadores que había abandonado su equipo, para jugar en la Liga Mexicana, quedo sorprendido cuando Martin fue superado por Agapito en duelo de serpentineros. Al final uno de sus compañeros le dijo socarronamente a Breadon (quien había ido a México buscando un arreglo con los hermanos Pasquel): "Si Martin es un Cardenal, entonces Mayor debe ser el Papa". 

En 1949 y 50 regresó al Sherman y Gainsnesville. En 1951 lo hizo con el Laredo Texas, finalizando esa temporada con los Havana Cubans de la Liga Internacional de la Florida. Al siguiente ya en el ocaso de su carrera, ocupó la lomita para el Texarcana de la liga de Texas. 

La consagración de Agapito se produjo durante la campaña de 1946-47 en Cuba. El año comenzó con una gran ventaja del Habana de 6 1/2 partidos, que lucia insalvable a medida que pasaban los días. A pesar de eso, los Azules finalizaron el lunes 24 de febrero de 1947; con una racha de doce victorias en trece salidas, incluyendo triunfos consecutivos de los zurdos Max Lanier y Mayor frente a los Rojos en las dos ultimas. El único descalabro se los había proporcionado Sandalio "Potrerillo" Consuegra, dándoles los nueve ceros. En esa memorable fecha del día 24, Agapito superó a los Leones 2-1, permitiéndoles 4 indiscutibles incluyendo un triple de Heberto Blanco. La jugada crucial del encuentro se produjo cuando Miguel Angel González manager del Habana, buscando mas poder al bate, colocó a Carlos Blanco en el jardín derecho y este perdió un largo pero fácil batazo de Andrés Fleitas hacia su territorio, que cambió completamente la decoración del partido. 

De no haberse producido la victoria de Agapito, las huestes dirigidas por Adolfo Luque, no se hubieran proclamado campeones al día siguiente, donde el Monstruo Lanier superó a los Rojos 9-2. 

Si no hubiera sido por los 5 triunfos que Mayor conquistó durante la racha de doce victorias de los Azules en febrero 5, 12, 18, 21 y 24 contra Cienfuegos, Habana, Cienfuegos dos veces y Habana respectivamente, el Almendares no hubiera tenido ningún tipo de fiesta, al final del campeonato más famoso en la historia de la pelota profesional cubana.

 

 


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La información de esta sección la obtuve en el libro
La Leyenda del Béisbol Cubano de Ángel Torres

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