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SOY CUBANO

En honor a su autor y gran Cubano
Agustín Tamargo

Sobre mi mesa de trabajo encontré una nota.
No sé de dónde vino, ni quién la escribió,
acaso fui yo mismo en días que he olvidado.
Pero quiero transmitirla a mis lectores
porque creo que recoge un sentimiento colectivo.
La nota dice así:

¿Qué es ser cubano? 
O mejor: ¿Qué otra cosa puede ser un cubano?

Soy cubano. 
Para algunos esto acaso no es mucho 
pero a mi yo íntimo le basta y le sobra.

Soy cubano . 
Podría ser venezolano ,español o americano. 
Pero ése sería un ser artificial 
de voto y pasaporte, 
hijo del papel y la tinta, 
que no cuadra a mi naturaleza rebelde.

Soy un cubano integral. 
Cubano de las buenas y las malas, 
de las verdes y las maduras
Cubano como decía Unamuno 
que él era vasco por los 16 costados.

Soy cubano. 
Tengo un himno y una bandera. 
Y tengo, sobre todo, 
una historia llena de nombres, 
hechos y lugares gloriosos.
¿Podría cambiar por algún hecho histórico extranjero
Las Guásimas, Baraguá y EL Escambray?

Soy cubano
de café negro, 
de tabaco y de casabe, 
de son y ron,
de baile en la Tropical y de guateque guajiro.

Soy cubano 
de hablar a gritos, 
de jugar a la pelota, 
de piropear a las mujeres
y de bajar como un río de fuego 
la escalinata de la universidad de la Habana.

No soy un ciudadano, soy una pasión que camina. 
Y cuando enfrento la última realidad de mi vida, 
que es la de la patria perdida, 
me transformo en una fiera.

Por eso los extranjeros no me entienden.
¿Cómo van a entender que quien lo tenga todo pida más?.
Y es que esos extranjeros no saben 
que ese todo reluciente,
adquirido en tierra prestada y bajo sol ajeno, 
no puede curar una enfermedad fatal 
que se llama ¡nostalgia!

Dicen que lo bello , 
cuando se pierde, se vuelve más bello todavía. 
¿Y qué era Cuba, desde que la bautizó Colón,
sino la tierra más hermosa que ojos humanos vieron?

¿ Que era Cuba?.
Cuba era un hechizo en las madrugadas de rocío,
un calor en las venas en las noches de erotismo caliente.
Frente a la majestuosidad del Níagara., 
Heredia echaba de menos a sus palmas, 
que buscó y no encontró 
y que en realidad no necesitaba encontrar 
porque las llevaba dentro.

Así, dentro del alma, 
carga el cubano a Cuba por todas partes 
como un escapulario para defenderse del siniestro.
Podrá decir también como un  escudo.
Con la historia de Cuba al brazo va el cubano por el mundo
defendiendo a su tierra bienamada 
frente al envidioso y el calumniador.

Cuba es su niña.
Cuba es su obsesión y su desvelo.
Cuba es su madre y es también su hija.
Cuba es su amante lejana e inolvidable.

Muchos dicen que el cubano está loco.
¡Pues claro que lo está!.
¿No va a estar loco
el que se gana la lotería 
y le roban el billete?.

Los libros que allá no leía 
el cubano desterrado los lee ahora aquí.
Los cuadros que allá no miraba, 
los mira ahora aquí.
La música que allá no escuchaba 
la escucha ahora aquí.

El cubano no vive en una casa 
ni en un apartamento,
vivé en un baúl de recuerdos.
Cada vez que destapa el baúl 
y encuentra una fotografía gastada, 
sufre una herida

Cada palabra criolla que no conocía 
o había olvidado y redescubre 
se le transforma en un amuleto 
con el que defiende su autenticidad.

En el hipódromo de Hialeah 
hay una guardarraya de palmas.
No de palmas canas, no de palmetos, 
de palmas reales
ésas que coronan en cuba las lomas 
y las ribera de los ríos 
y que fueron traídas de allá.

Se asegura que un hombre solitario 
camina por las noches 
bajo esas palmas hablando solo. 
No es invención de nadie.
Ese hombre soy yo.

Ser cubano 
hoy es una prueba amarga, un desafió.
En la isla, un hombre que metió en ellas a los rusos 
mete ahora los turistas extranjeros 
con la misma finalidad: 
pisotear el cubano.

En el destierro, 
la prosperidad material 
y la indiferencia del extraño
ante su drama,
 hacen del cubano un solitario.

Nadie lo entiende. 
Nadie respeta su interminable vigilia 
en espera de que amanezca. 
Todos le piden que se olvide, 
que se adapte, 
que haga como todos los refugiados del mundo: 
iniciar una nueva vida.

¿Se puede seriamente iniciar una nueva vida?. 
¿Dónde hincará sus nuevas raíces esa nueva vida? 
¿En el 4 de julio americano? 
¿En el 2 de mayo español? 
¿ En el 14 de julio francés? 

No. La historia de un pueblo 
no puede ser una invención diaria, 
llena de lo artificio de lo prestado. 
La historia de un pueblo es la continuidad , 
el plebiscito diario de que hablaba Renan. 
De Diego Velásquez a Fidel Castro 
la historia de Cuba 
ha sido un largo peregrinaje 
hacia la única felicidad posible: 
la que proporciona la libertad.

Cuba mató su indio,
masticó su negro y se tragó su español
y de esas mezclas de sangre, hizo el cubano.
Hombre de islas, hijo del sol,
ese cubano lo ha sido todo 
sobre su tierra ardiente:
matemático y jugador de gallos, 
ajedrecista y cantor de puntos guajiros,
político y hacendado, 
rumbero y profesor.

Fernando Ortiz es el cubano. 
Y Miguel Matamoros. 
Y Guiteras. y Gastón Baquero. 
El chino-mulato Wilfredo Lam es el cubano 
¿Se puede olvidar todo eso 
porque el anfitrión sea generoso
 y la mesa esté bien servida? 

Yo creo que no. 
Como decía Martí 
de los que iban a su tierra 
cuando aún el español la ofendía.
"Otros pueden, yo no puedo."

La dejaron allí como quien 
dicta su testamento a un notario 
o como el que echaba una botella al mar.

Vino Colon, vino Hernán Cortés, 
vino el americano, vino el ruso, 
vino Castro 
vino la desolación de la huida en masa.

Pero la isla está allí,
Cuba está allí.
Esperando con su calor de madre
por los hijos dispersos 
simbolizados en ese cubano 
que dejó esta nota
y que habla solo de noche 
bajo las palmas de Hialeah. 

Hasta aquí la nota que encontré en y que he trascripto con fidelidad


El hombre que murió de exilio

La Legión del Regreso

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