Género bailable y cantable.
Sirve de música para las comparsas
carnavalescas.
Se originó en las festividades que
efectuaban los negros esclavos.
En su instrumental participan tambores de
diversos tipos, abarrilados y de un solo parche (conga, tumbadora, quinto);
bombo, cencerros, sartenes y otros objetos de metal. Pasó, en los inicios de la
República, a ser elemento de propaganda política, utilizada por los candidatos
en el período pre-electoral para mover las masas populares tras sus ritmos y
cantos, en los que se propugnaba su triunfo.
"El baile se reduce a marchar al
compás del ritmo característico, en que alternativamente, en todos los
compases pares, se destaca una síncopa que los bailadores subrayan levantando
ligeramente una pierna y marcando el golpe con un brusco movimiento del cuerpo
". ( Emilio Grenet : Música Popular Cubana, 1939 )
Luego se bailó de un modo mas libre.
Según Durán " posee dos compases, en el primero de
los cuales las notas acentuadas del ritmo coinciden exactamente con los golpes
fuertes y débiles del compás, mientras que en el segundo el golpe fuerte
coincide con la tercera nota del esquema rítmico, pero el golpe débil se
retrasa por una semicorchea en relación con la última nota del esquema.
Las frases melódicas son breves, siendo cada una
generalmente de dos o cuatro compases.
El número de compases de toda la pieza fluctúa entre 28 y
36.
A veces, la conga adopta la forma ternaria (A-B-A); otras
la binaria y hay casos en que solo consta de un tema que se repite tantas veces
como lo requiere el texto " ( Gustavo Durán : Recording of Latin American
Song and Dances, 1942 ).
Este género cubano ha sido llevado a los salones de baile
por orquestas con elaboradas instrumentaciones, siendo asimilado por estilizadas
formas danzarías, y empleado, además, en numerosas películas
cinematográficas.
Texto : Tomado de Helio Orovio, Diccionario de la Música
Cubana, Editorial Letras Cubanas, Ciudad de la Habana, Cuba, 1981
Música : Los Carnavales de Oriente de Miguel Matamoros
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