
Danzas
Afrocubanas
"Apenas regresé de mis años universitarios en el
extranjero,
me puse a escudriñar la vida cubana y enseguida me salió al paso, el negro.
Sin el negro, Cuba no sería Cuba..."Fernando Ortiz"
Primeras danzas afrocubanas.
En 1513 entran en Cuba los primeros esclavos africanos para
sustituir en las duras faenas
al indio, que para el siglo XVII queda casi exterminado.
Junto a los distintos grupos
étnicos traídos de Africa vinieron sus expresiones culturales, tanto artísticas como
religiosas.
Muchos piensan que la música heredada de nuestros esclavos no pertenece a nuestro
"folklore", y en realidad esta música es de origen africano, pero se ha desarrollado y
ha evolucionado totalmente en nuestro pueblo.
Sus bailes y cantos simples, eran
comunes en ceremonias para difuntos y de iniciación, también en la festividad de algún
dios. Los grupos de procedencia Bantú tienen bailes colectivistas, estaba el baile Maní que ya está en desuso, exclusivo para
hombres aunque algunas
mujeres fuertes y varoniles también los han bailado.
Era como un deporte pugilístico a
base de golpes y se apostaba dinero como en las peleas de gallo.
La Makuta era un baile antiguo y secreto, también
en Regla Conga.
Se bailaba dentro del cuarto sagrado.
El bailador se ponía como un
delantar de piel de venado, y en la cintura, hombros y piernas llevaban campanillas y
cascabeles, y del pecho colgaba una gangarria.
El baile de Palo o Garabato lo caracterizaba un movimiento brusco de los brazos y el
pecho hacia delante y a veces circular.
No se usaba tambor sino un palo de guayabo dando
un golpe seco entre ellos y así acentuaba el ritmo del baile.
Este choque sirve para
irradiar fuerza de la tierra y poderes benéficos.
Y por último
tenían El Baile de la Yuka que era de
fertilidad; erótico, donde se chocaba la pelvis como consumando el acto sexual.
Se
hacían acompañar por unos tambores llamados igual.
Algunos informantes de Lydia
Cabrera decían Yuka o Makuta indistintivamente, por lo que se nota que el tiempo ha
influido y transformado algunos de estos cantos y coreografías en diversas regiones, como
ha pasado con todos estos cultos de transmisión oral, por lo que no son exactos en todas
partes que se conozcan.
En las danzas de los Yorubas (Santeros) cada Santo tiene un baile
diferente que con su movimiento tratan de escenificar el carácter del mismo.
Así Ochosi,
por ser el Dios de la Caza, su danza es rica en pantomimas de cacerías y las de Yemayá, Diosa del
Mar, mantiene movimientos vivaces y ondulantes como las olas marinas, unas veces calmadas
y otras tempestuosas.
Por su parte Changó, dios del rayo, el fuego, y la virilidad,
mientras baila saca la lengua para significar que la tiene de fuego, dando brincos bien
altos y haciendo contorsiones bien extrañas, tratando de acentuar su prepotencia con
crudas evocaciones eróticas sexuales.
Cuando se está danzando, los creyentes que bailan, o simplemente los que participan
cantando u observando, se van posesionando de algún muerto (si es congo),
o de un santo (si es yoruba), o sea que recibe en su cuerpo el espíritu
de alguna entidad.
Todas estas danzas tienen características similares a base de hileras o círculos,
aunque algunas con el tiempo han evolucionado y adquirido novedosas coreografías.
Estos
bailes no se convirtieron nunca en populares por su carácter intrínsecamente religioso.
A todos estos, el pueblo lo identificaba como Toque de Santo y su fidelidad fue privativa
de la gente de color (sus primeros practicantes).
Por otra parte estaban los Bembé de los
cuales participaban blancos curiosos, que iban a observar los bailes de negros y mulatos.
Algunas de estas danzas tienen vigencia en Cuba de las cuales se han originado bailes
populares.
Artículo escrito por María
Argelia Vizcaíno VIZCA2214@email.msn.com
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